Qué gusto ser un pliegue
en el doblez de tus palmas.
Qué cálido el oficio,
Qué tibia es esa dicha:
la de caber en tu mano
[ligera, inadvertida].
Llévame sin buscarme,
gástame sin mirarme,
hazme materia propia,
indistinta de tu sangre.
Inyéctame tus células
sin otorgarme trato,
sin la atención feroz
de odiar
que es hacer caso.
Prendida al camino
de tus yemas hacia otras,
[fricción, fracción
de una ajena trayectoria]
Hazme reverso,
arruga marginal,
una nota a pie de página,
piel, apenas, residual.
Accidente de tu tacto
cuando acierta,
en tu puño autómata
ser la nimia resistencia.
Si me hallas bajo los dedos
ignora. aprieta. enciérrame.
Sabe a óleo sobre lienzo,
la carne sobre carne.
No ser
elegida:
ser
inevitable.
