Un ratón muerto
flota en la orilla.
Ay, remanso de playa,
vuelto pesadilla.
Lo repudian los bañistas,
señalan con descaro:
cuerpo frío, cuerpo hinchado,
que irrumpe en el juego,
que arruina el paisaje,
mojado y vejado.
El ratón tenía ojos,
tenía vientre,
tenía cola.
Tenía una familia,
que no se asquea,
que solo llora.
Lo esquivan los niños,
lo esquivan las olas.
Sin adornos florales,
lo velan gaviotas.
Oh, ser basura
después de vivir.
Oh, ser muerto
después de morir.
