Si empiezas, acabas,

dictaminan, vaticinan, profetizan,

profesores, padres, ancianos.

 

Disparate heredado:

no somos los mismos

al llegar que al marcharnos.

 

Si empiezas, acabas.

Y empecé a besarlo

y no pude frenarlo.

 

Si empiezas, acabas.

Y empecé a mimarlo

y no pude apartarlo.

 

Si empiezas, acabas.

Y empecé a quererlo

y ya no supe abandonarlo.

 

Y se desgranaban los meses,

de agonía impuesta por mí

añorando a la que fui

cuando aún no comenzaba.

 

Si empiezas, acabas.

¿Y qué acaba cuando empiezas?

Yo empecé

                     y yo acabé:

acabé conmigo,

                             por continuarlo a él.

 

El Atlas Farnesio de Gabriel Seah